El "sí" que me dio miedo dar
Una clienta me dijo que estaba embarazada y que quería seguir entrenando conmigo. Sentí ilusión… y un nudo en el estómago. ¿Y si hacía algo mal? ¿Y si le pasaba algo al bebé por un ejercicio que yo le mandé?
Ese miedo no me paralizó: me obligó a formarme en serio. Descubrí que casi nadie explica qué necesita el cuerpo en cada fase del embarazo, y que la mayoría de mujeres entrena a ciegas, "por si acaso", bajando intensidad sin saber si eso ayuda o no.












